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Lomografía en Colombia

01/01/2010

Fotógrafos que rinden culto a cámaras rusas análogas no utilizan el visor para encuadrar sus tomas

Un lomógrafo es como un espía o un niño. Incluso se parece a veces a un turista japonés con cámaras de plástico coloridas que le dispara a lo que se mueva. Todo cabe. Mauricio Arana es el perfecto exponente de esta corriente fotográfica que tiene 500 mil adeptos en el mundo y que promulga la fotografía análoga e instintiva; su resultado son imágenes brillantes y coloridas como sacadas de un ‘viaje’ de hongos alucinógenos. Se practica desde el año 2002 en Colombia.

Mauricio camina como espía. Va lento por las calles del barrio Pasadena, en Bogotá, mirándolo todo, buscando lo que no es evidente y con sus manos prestas a obturar una cámara rusa negra. Podría pasar inadvertido pero dos segundos después está agachado en la mitad de la vía, disparando fotos a un carro viejo que va pasando. Se levanta y sonríe con los ojos. Le gusta ser imprevisible. Ve algo más y corre pausadamente tras un señor que cruza una esquina, se pone la cámara Lomo LCA en la cadera y desde ahí lo capta de espaldas. El modelo-transeúnte ni se entera.

No usó sus ojos para mirar por el visor. Ni le importa hacerlo ahora. Tampoco le preocupa si el sol estaba adelante y en contraluz, si la imagen quedó desenfocada o si se movió el horizonte. Eso es precisamente lo que quiere, esperar el resultado y sorprenderse de lo que captó en ese momento. Ahí se le escapa el niño subversivo que hace lo que quiere siguiendo solo una regla “Disparar y no pensar”.

Luego, se parece a un japonés cuando saca de una mochila un arsenal de cámaras de colores con cuatro y hasta nueve lentes, que dividen un fotograma en varias partes en un espacio de un segundo de tiempo. Foto-foto-foto-foto se divierte y el parque de su barrio sale repetido cuatro veces.  Con todas esas camaritas, unas de plástico, Mauricio ha capturado imágenes de momentos tan poco relevantes como las de un paseo a Anapoima con sus amigos, un instante cualquiera en el TransMilenio o una foto suya frente al espejo con una lupa en la boca. Y sin embargo, son lomografías que hoy circulan por todo el mundo y se exponen en grandes murales en Europa. 

¿Y entonces cuál es la diferencia con otras fotografías hechas por cualquiera ? Podría parecer simple. En principio una foto es considerada lomo porque es tomada con cámaras análogas de esa marca y alrededor de las que se creó un culto que enloqueció a fanáticos de los rollos y los diafragmas, en plena era digital.  Pero según los lomógrafos es más que eso. Lo importante es que no hay reglas, ni hay límites sino puro experimento. Son imágenes capturadas desde cualquier parte del cuerpo sin que sea necesario mirar lo que se fotografía. Agachados, desde la cabeza, desde la cadera, el objetivo es no respetar ángulos, enfoques o colores. No respetar nada.

“Ser lomo es creer en la fotografía instintiva en la que no importa el resultado sino el disfrute de sacar fotos. Además nunca se logrará lo mismo con una digital”, asegura Mauricio que en solo tres años se ha ganado 24 premios lomo en el mundo y ha participado en 11 exposiciones.  Como cualquier creencia es difícil de explicar. Para unos no es más que una farsa en torno a vender una cámara, otros la definen como la “guerrilla de la fotografía” porque intenta subvertir los cánones técnicos y el corrector ortográfico ni la acepta, la cambia por tomografía. 

Fenómeno en 40 países

Las lomo fueron fabricadas en los 80 en Rusia pero justo cuando estaban en decadencia, dos estudiantes vieneses compraron algunas y las volvieron a la vida. Juguetearon con ellas en Praga y según la leyenda, mientras lo hacían, no miraban por el visor.  Al revelar los rollos la explosión de color que tuvieron en sus ojos los hizo decidirse a crear la empresa que aún funciona pero que dio origen a una gigantesca comunidad virtual que hoy funciona en lomography.com.

La Sociedad Lomográfica Internacional tiene hoy ‘embajadas’ en 40 países que aglutina desde artistas, diseñadores hasta amas de casa, de todas las edades obnubilados por estos efectos y los estilos de las cámaras.  La alta sensibilidad de los lentes Lomo que tiene luz indicental produce fotos saturadas de colores, brillantes y con apariencia sicodélica.  “La magia está en las aberraciones ópticas que generan estas cámaras. Las viñetas a los lados, la luz que se cuela en mitad de la foto”, explica Mauricio. De ahí que los lomógrafos comparten algo con los vampiros: son sensibles a la luz, pero a diferencia de los segundos, estos la disfrutan.

Los lomógrafos en Colombia

Este fenómeno artístico llegó al país en el 2002 cuando Matías Jaramillo y Juan Felipe Castaño, artistas visuales, vieron fotos por internet y decidieron comprar varias cámaras e hicieron lomopaseos y exposiciones. Hasta Acnur se contagió del fenómeno y le pidió a Mauricio que hiciera lomografías de los desplazados del Chocó. Ahora hay en el país al menos 50 de estos fotógrafos, aunque muy pocos dedicados por completo. Una de las reglas de la lomografía es cargar la cámara siempre. Diana Cuartas es una de las adictas. “Todos los días la cargo en el bolso. Para mí no es solo hacer fotos, es un asunto poético”, dice esta caleña.  Esta especie de fotógrafos también son afiebrados coleccionistas. Mauricio las tiene todas. La mayoría las ha ganado en concursos y otras las ha comprado por internet, la única forma de acceder a ellas en Colombia. Estas cámaras que cuestan entre 40 y 500 dólares. La esencia de los lomógrafos también es compartir sus imágenes cotidianas. Por eso ahora y para mantener la magia se ingeniaron unos intercambios con otros lomógrafos del mundo. 

Ellos toman sus fotos en Colombia, rebobinan el rollo y lo envían por correo a Israel, Australia o China donde otro lomógrafo lo sube a su cámara y toma nuevas fotos sobre el mismo. Los resultados son deslumbrantes superposiciones que unen países y gente que ni siquiera se conoce. Detrás de la lomografía no hay más que juego, asegura Mauricio y se va a seguir jugando, ahora al laboratorio donde revelerá las fotos que le envió otro miembro de este ‘culto’. 

El manifiesto de la lomografía

1. Lleva siempre la cámara contigo. 
2. Utilízala de día y de noche. 
3. Lomografiar no interrumpe tu vida cotidiana, la pone en escena. 4. Dispara desde la mano o desde la cadera, no desde la cara.
5. Acércate todo lo que puedas a tu objetivo. 
6. No pienses
7. Sé rápido. 
8. No es necesario saber lo que tienes en el carrete en el momento. 
9. Después tampoco.
10. No te preocupes por ninguna de las reglas. 

Articulo de El Tiempo Sept 8, 2007

One Comment leave one →
  1. 06/07/2010 12:13 am

    OK PERO BUENO QUE SITIOS SON RECOMENDADOS PARA SACAR LAS FOTOS!

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